- No actuar con inseguridad- Llevar y recoger al niño a la escuela infantil
- Debemos evitar el chantaje afectivo de “no llores que mamá se va triste”, o la mentira “no llores que mamá viene ahora”.
- Cuando sea la hora de marchar es mejor no alargar la situación: decir adiós con seguridad y alegría. Es importante que no piense que la marcha de los padres es opcional o que si protesta con fuerza impedirá la partida.
- No prolongar las despedidas en exceso.
-Trasmitir al niño que lo que estáis haciendo es lo mejor para él.
- Dejaremos que el niño lleve, su juguete favorito o algo que le sea familiar.
- No introducir más cambios en la vida del niño (quitar pañales, cambio de habitación...) Será conveniente esperar a que supere el proceso de adaptación.
- Evitar decirle frases como “ay, pobrecito, que le hemos dejado solito”,¿ “qué te han hecho?”
- Puede que el niño, en el reencuentro con los padres llore o muestre indiferencia, estas son algunas manifestaciones que no deben angustiarnos, a veces el niño también experimenta sentimientos contradictorios, al mismo tiempo siente la separación con la educadora y el deseo de ir con sus padres.
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